Violencia adolescente [2]
Violencia adolescente [2]
por
Héctor Juncos
Gustavo Matías Silva Fernandez
¿Qué es la violencia?
Según María T. Blanco, esta época se encuentra caracterizada por una nueva Cuestión Social, la cual se encuentra fundamentalmente constituida por las siguientes expresiones: vulnerabilidad, exclusión y trabajo, expresiones que se ligan a otro concepto central, la violencia. Como primer rasgo, según Blanco, la violencia puede ser entendida como un fenómeno emergente de la problemática social actual (Blanco, 2006: 9).
De esta manera, siguiendo la línea del párrafo anterior, Blanco nos explica que son los jóvenes los que aparecen como protagonistas de hechos de violencia en distintos ámbitos que habitualmente son frecuentados por ellos, tales como los espacios deportivos, la escuela, la salidas de los boliches, entre otros espacios, en donde se ha observado un incremento de los conflictos entre los adolescentes (Blanco, 2006: 9, 10).
Nos explica Blanco (Blanco, 2006: 18) que la raíz etimológica de la palabra “violencia” remite al concepto de fuerza y se relaciona con los siguientes términos: violentar, violar, forzar. Para ayudar a un mejor entendimiento acerca de la violencia se refiere a las afirmaciones de Doménech (Doménech, 1978): nos explica que la violencia representa toda acción contra el natural modo de proceder, es el uso de la fuerza abierta u oculta, con el fin de obtener de un individuo o un grupo, lo que quieren conseguir libremente.
Por otro lado, Santiago Redondo Illescas la define como comportamientos que dañan a otras personas y que están prohibidos por las leyes (Illescas, 2004: 19).
Dimensiones que construyen un contexto violento: vulnerabilidad, inclusión/exclusión y marginalidad
En el escenario de la adolescencia aparecen las dimensiones vulnerabilidad, inclusión/exclusión y marginalidad que son las vivencias de la vida cotidiana de los alumnos de las escuelas urbano marginal y rural en forma coincidente, selladas por la inestabilidad laboral en sus hogares, la necesidad de migrar hacia localidades o provincias con el fin de obtener el sustento. Por ende, se produce la pérdida del lugar de residencia tanto de origen, como del que empezaba a consolidarse luego de un tiempo de haber fijado domicilio con la familia.
Desde la conceptualización que elabora Castell (Castell, 1997), ya que el campesino u obrero rural perdió la motivación para fijarse a la tierra, pues el elemento principal de dicha relación es el trabajo y hoy está prácticamente extinto, reside en todas partes y se vuelve un extraño extranjero. Se podría decir que se trata de grupos sociales que pasan de un estado de pobreza histórica, como es la situación de lo obreros rurales y de los trabajadores de hornos de ladrillo, a caer en un estado de exclusión social provocado principalmente por la pérdida de sus lugares de trabajo y la imposibilidad de vivir a arraigo, ello provoca también procesos de desidentificación social y de pérdida de los lazos de proximidad.
Los adolescente que asisten a la escuela urbana, pertenecen a una clase media empobrecida, depreciada y que sólo lucha por mantener ciertas condiciones de confort que le brindaron seguridad y estabilidad, también por sostener la tradición heredada del modelo de de sociedad que conocimos en el desarrollo del Estado de Bienestar. Los jóvenes que mutaron en su forma de producción y organización comparten hogares marginales la situación de soledad, desintegración familiar, la imposibilidad cada vez mayo de acceder a bienes y servicios. Este clima social es vivido como hostil y amenazante por los adolescentes, quienes son testigos de la constante lucha contra la exclusión que libran los padres y sus familias en general.
La exclusión como relación entrelazada con la pobreza, vulnerabilidad y marginalidad, es un concepto ambiguo, pero ella lo define en términos generales como un conjunto de desventajas acumuladas para amplios sectores de la sociedad.
En cuanto a la población de las escuelas privadas, las ideas de pobreza, marginalidad y exclusión se encuentran alejadas de su vida cotidiana. Los jóvenes adolescentes pertenecientes a este grupo social, que desde siempre gozó de beneficios, situaciones de bienestar y posibilidad de acceso a todos lo bienes que aspiraban, hoy se sabe que este escenario puede derrumbarse.
Tanto los jóvenes de las escuelas urbano marginales como la de las privadas comparten situaciones de gran inestabilidad. Son concientes de la tensión que viven sus padres, quienes permanecen la mayor cantidad de horas dedicados a supervisar el desarrollo de sus empresas, mientras ellos están solos prácticamente todo el día.
Las condiciones de exclusión, marginalidad y vulnerabilidad no sólo afectan las condiciones socioeconómicas y políticas de la población en general, sino también la vida emocional de los adolescentes que consolidan experiencias de desamparo y hostilidad, como respuesta a la influencia del clima social.
En consecuencia, estos procesos promueven la transformación de los adolescentes en las variables de ajuste del sistema excluyente y garantiza la reproducción intergeneracional de condiciones de vida injustas y por lo tanto, de la violencia relacional (Blanco, 2006: 83, 84, 85, 86, 87).
Bibliografía:
Blanco, María T. y otros. (2006) Relaciones de violencia entre adolescentes. Influencia de la familia, la escuela y la comunidad. Buenos Aires: Espacio Editorial.
Castell, Robert. (1997) Todos entran. Propuestas para sociedades incluyentes. La lógica de la Exclusión. Buenos Aires: UNICEF-Santillana, Serie de Cuadernos de Debate.
Doménech, Juan M. Rey. (1978) Revista Internacional de Ciencias Sociales. N° 4. París: UNESCO.
Illescas, Santiago R., Genovés, Vicente G. (2004) Violencia y delincuencia juvenil. Mendoza: Ediciones Jurídicas Cuyo.