Sobre el Yo
Sobre el Yo/Ich
por
Gustavo Matías Silva Fernandez
El yo en la persona bien adaptada (para Piaget, la persona adaptada es el individuo que puede establecer una interrelación entre los procesos de asimilación, acción de la persona hacia el medio, y acomodación, acción del medio sobre la persona. La adaptación de la persona será el resultado del interjuego entre estas dos acciones. La adaptación, que es el equilibrio entre asimilación y acomodación, se da con el medio ambiente que rodea a la persona. También para Piaget, la adaptación es inteligencia) es el sistema con el poder (y deber) de establecer una relación entre el organismo y el mundo exterior, en interés de la personalidad total y sus bastas necesidades. El yo domina al ello y al superyó, debido a su relación con el exterior. El sistema que logre dominar las relaciones con el medio ambiente de la persona va ser el sistema que domine a los otros dos; si una persona está controlada por su superyó, su conducta será moralista, si es controlada por el yo, será realista, y si depende del ello, sus acciones serán impulsivas. Según Calvin Hall, "a menos que el hombre tenga un cuidado permanente, como durante la infancia, durante el resto de la vida debe tratar de buscar su alimento, su compañero sexual y muchos objetos necesarios para su vida. Para cumplir con éxito estas misiones le es necesario tener en cuenta la realidad exterior (el ambiente) y, ya sea acomodándose él mismo al mundo o afirmando su predominio sobre él, obtener de este lo que precisa. Tales transacciones entre la persona y el mundo requieren la formación de un nuevo sistema psicológico, el yo".
El yo está constituido por el principio de realidad. La finalidad del principio primario es detener o demorar, la salida o emergencia de una energía, hasta que encontremos o sea presentado el objeto satisfactorio para dicha tensión. Ejemplo, un niño debe aprender a no llevarse cualquier cosa a la boca cuando tenga hambre. Tiene que aprender a reconocer el alimento, y a postergar la comida hasta que haya sido localizado un objeto comestible. Sino podrá tener experiencias dolorosas. Al hablar de demorar la descarga me refiero, a la tolerancia de la tensión por parte del yo esta que, por supuesto, pueda ser descargada de manera apropiada. El hecho de demorar la descarga, es decir, la aplicación del principio de realidad, no quiere decir la anulación o el rechazo del principio del placer. Este es sólo congelado momentáneamente en pos de la realidad. Cuando llegue el momento de descarga, el principio de realidad se transformará en placer, aunque se tenga que tolerar la incomodidad.
El principio de realidad tiene a su servicio un proceso que Freud llamó proceso secundario. Su finalidad consiste en pensar o resolver los problemas. Los dos procesos (el primario y el secundario) trabajan complementando uno el trabajo del otro, ya que el primario crea la imagen mnémica del objeto necesario, mientras que el secundario se encarga de encontrar o producir el objeto en cuestión, es decir, traerlo a la realidad. También, el proceso secundario no comete el error de pensar que la imagen de un objeto es el objeto mismo. El proceso secundario tiene la capacidad de separar el mundo subjetivo de la mente, del mundo objetivo de la materia física.
Aunque el yo posee el poder de interacción con el exterior también posee una función que se asemeja al principio primario del ello. Dicha función genera fantasías y ensueños. Una explicación posible estaría en decir que, por el hecho de no establecer eficientemente los lazos con el exterior, provocado por la disminución de energía psíquica, el yo puede perder ante el ello, el cual pondría en marcha el principio del placer fabricando imágenes mnémicas de objetos deseados. Pero también las fantasías producidas por el yo, si bien están subordinadas al principio del placer, se distingue del proceso primario porque puede distinguir entre la fantasía y la realidad. Este tipo de ensueños y fantasías, que pueden ser diferenciadas por el yo, son más bien imaginaciones juguetonas y placenteras, que están libres de las exigencias de la realidad, pero que nunca se las confunde con la realidad misma, dichos ensueños son reconocidos como tales. Por último, tras todo esto, dichas imaginaciones le proporcionan al yo unas “vacaciones” con respecto los asuntos que realmente la interesan.
Como decía Freud, "el yo es una parte del Ello modificada por la influencia del mundo exterior, transmitido por el P.-Cc., o sea, en cierto modo, una continuación de la diferenciación de las superficies. El yo se esfuerza en transmitir a su vez al Ello dicha influencia del mundo exterior y aspira a sustituir el principio del placer, que reina sin restricciones en el Ello, por el principio de la realidad. La percepción es para el yo lo que para el Ello el instinto. El yo representa lo que pudiéramos llamar la razón o la reflexión, opuestamente al Ello, que contiene las pasiones" (Freud, Obras completas)
Para aclarar la dinámica de la personalidad, a continuación, representaré los sistemas de la personalidad con un momento de la vida real. Imaginemos un automóvil con su conductor y dos pasajeros. En automóvil representaría a la personalidad total recorriendo el camino de la vida. El conductor equivaldría al yo, con sus dos pasajeros que estarán simbolizados por el ello y el superyó. Ya planteada la escena es bastante obvio lo que sucede en ella. El ello pide lo que necesita y desea al que ejerce una relación con el mundo exterior, en este caso al conductor de la personalidad, el yo. Mientras que el superyó castiga y recompensa al conductor por sus malas o buenas "maniobras". De este modo son transcurridos los días dentro de nosotros, dentro de nuestra personalidad.
De esta manera, "cabe así considerar el yo como una compleja organización de procesos psicológicos que actúa como intermediaria entre el ello y el mundo exterior"(Calvin Hall).
Bibliografía:
Freud, Sigmund. (1993) Obras completas. Hyspamérica Ediciones Argentinas. Argentina.
Hall, Calvin S. (1996) Compendio de Psicología freudiana. Paidos. México.