FOUCAULT: PODER, CASTIGO, DISCIPLINA

Publicado en por IMAGO

Poder,
Castigo,
Disciplina



por
Gustavo Matías Silva Fernandez




     Este, por ser el primer artículo de esta sección, cabe señalar algunos datos introductorios. Del libro que me voy a basar por el momento es Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión, escrito en 1975.


 

 

 

     Algunas fotos de Foucault (1926-1984):

 

 



 

 

 

 









     Vigilar y castigar está dividido en cuatro capítulos, titulados en orden: Suplicio, Castigo, Disciplina y Prisión. Del que vamos a tratar ahora es del tercero: Disciplina. 
     En este capítulo, que trata las cuestiones de los cuerpos dóciles, de los medios del buen encauzamiento y el panoptismo, vamos hablar brevemente (pues el objetivo es contagiar al lector las intenciones de arrimarse a la obra) acerca de lo que Foucault llama el arte de las distribusiones. Para Foucault la disciplina proviene de la distribución de los individuos en el espacio, para lo cual utiliza varias técnicas, entre ellas la clausura, pero no es mi intensión ahora ampliar tanto la cuestión, solamente decir que Foucault propone analizar  el hospital y la escuela como espacios estratégicamentes planeados para someter los cuerpos, totalmente ajenos hasta el momento de un entramado como este, a todo un conjunto de regímenes que devían ser respetados (horarios, turnos, esperas, sanciones, etc.), los cuales, con el devenir de los tiempos se cristalizarían en la concepción naturalizada de "esto fue así, siempre", pero este asunto es más delicado de lo que he planteado, por lo que pido paciencia, esto se verá más adelante. 
     Por último, quisiera compartir con ustedes un párrafo de Foucault para que piensen el resto de la semana:

     "La organización de un espacio serial fue una de las grandes mutaciones técnicas de la enseñanza elemental. Permitió sobre pasar el sistema tradicional (un alumno que trabaja unps minutos con el maestro, mientras el grupo confuso de los que esperan permanece ocioso y sin vigilancia). Al asignar lugares individuales, ha hecho posible el control de cada cual y el trabajo simultáneo de todos. Ha organizado una nueva economía del tiempo de aprendizaje. Ha hecho funsionar el espacio escolar como una máquina de aprender, pero también de vigilar, de jerarquizar, de recompensar. J.-B. de La Salle soñaba con una clase cuya ditribución espacial pudiera asegurar a la vez toda una serie de distinciones: según el grado de adelanto de los alumnos, según el valor de cada uno, según la mayor o menor bondad de carácter, según su mayor o menor aplicación, según su limpieza y según la fortuna de sus padres. Entonces, la sala de clase formaría un gran cuadro único, de entradas múltiples, bajo la mirada 'clasificadora' del maestro: 'Habrá en todas las clases lugares asignados para todos los escolares de todas las lecciones, de suerte que todos los de la misma lecciónestén colocados en un mismo lugar y siempre fijo. Los escolares de las lecciones más adelantadas estarán sentados en los bancos más cercanos al muro, y los otros a continuación según el orden de las lecciones, avanzando hacia el centro de la clase... Cada uno de los alumnos tendrá su lugar determinado y ninguno abandonará ni cambiará el suyo sin por orden y con el consentimiento del inspector de las escuelas.' Habrá de hacer de modo que 'aquellos cuyos padres son descuidados y tienen parásitos estén separados de los que van limpios y no los tienen; que un escolar frívolo y disipado esté entre dos sensatos y sosegados, un libertino o bien sólo o entre dos piadosos'." (Foucault, 2006: 151). 




Bibliografía:

Foucault, Michel. (2006) Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores.  

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