Microlingüística

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Microlingüística

 

 

 

 

por

Gustavo M. Silva Fernandez

 

 

 

 

     Como definición muy general diremos que la lingüística es “el estudio científico tanto de la estructura de las lenguas naturales como del conocimiento que los hablantes poseen de ellas” (Wikipedia), según Ferdinand de Saussure, “la materia de la lingüística está constituida en primer lugar por todas las manifestaciones del lenguaje humano, ya se trate de pueblos salvajes o de naciones civilizadas, de épocas arcaicas, clásicas o decadentes, teniendo en cuenta, en cada período, no solamente el lenguaje correcto y la ‘lengua culta’, sino todas las formas de expresión. Aún más: como el lenguaje escapa generalmente a la observación, el lingüista deberá tomar en consideración los textos escritos, pues sólo éstos le permiten conocer los idiomas pasados o distantes”, y Saussure continua enumerando tres aspectos importantes: “serán tareas de la lingüística:

     a) hacer la descripción y la historia de todas las lenguas que estén a su alcance, lo que equivale a hacer la historia de las familias de lenguas y a reconstruir, en la medida de lo posible, las lenguas madres de cada familia;

     b) buscar las fuerzas que intervienen de manera permanente y universal en todas las lenguas y extraer las leyes generales a las que se pueden reducir todos los fenómenos particulares de la historia;

     c) delimitarse y definirse a sí misma”(1976: 59).

 

     A partir de aquí, comencemos a reflexionar sobre un fenómeno que se viene dando hace muchos años en nuestra lengua madre: la paulatina incorporación de palabras extranjeras, principalmente el inglés. (Antes que nada, quisiera aclarar que no tengo ningún problema de ninguna índole con dicho idioma, es más, lo considero una de las lenguas más hermosas y fáciles de aprender, pero en esta ocasión me dedicaré a las palabras inglesas).

     No soy un lingüista ni un docente en la materia, pero como pensador interesado en las palabras ―quizás esto lo heredo de Nietzsche, Foucault y Bernstein, principalmente―, en lo que ellas encierran, lo que ellas designan (y al mismo tiempo excluyen en su designar), considero que nuestra “lengua madre”, el español (aclaro, debemos tener en cuenta que ella no es nuestra lengua nativa, puesto que es una lengua extranjera y conquistadora), popularmente está incorporando palabras como:

 

“super”           “show”            “book”            “kit”   

“delivery”       “out”               “coofe”           “DVD” (Digital Versatile Disc)

“expres”         “sorry”                        “cool”             “wifi”

“winner”         “mail”             “cassette” (del francés “cajita”)

“loser”            “CD” (Compact Disc)             “speech”

 

(¿por qué se las nombra en otro idioma si tienen perfecta traducción al español?), por otro lado se encuentra el caso de la Real Academia Española (RAE) y la adaptación de palabras que en algunos casos realiza (por ej., como “marketing” a “márquetin”, “currículum” a “currículo”), no es mi propósito aquí analizar a fondo dicha cuestión.

     La pequeña lista de palabras que acaban de leer es una breve recopilación de las palabras utilizadas en varios discursos, como son el docente, el de los fotógrafos de moda o el los comercios y comerciales.

     Lo que quiero destacar es lo siguiente: ¿por qué cuando vemos la televisión o caminamos por la calle nos hablan en otro idioma?, es decir, no es que suceda a cada momento, pero en calle se ven comercios ingleses (por ejemplo), o comercios argentinos pero que se publicitan en inglés (o en otro idioma), ¿cuál es el por qué de ello?, el mismo caso sucede en la televisión. Es por ello que hablo de una “microlingüística”, de un proceso de incorporación de una lengua en otra. Por supuesto, esto no quiere decir que se niegue la lengua madre.

     Yo pienso que el hecho de la repetición de dicho fenómeno puede deberse a la imposición de una moda, pues ya no basta con usar carteras de Estados Unidos o Europa; zapatos o perfumes importados; ya no basta con ir al supermercado (esto es cómico, al escribir “super” y “mercado” por separado la computadora me señaló en rojo “super”, pero el escribirlas juntas no me señaló nada) y comprar una basta cantidad de productos de marcas extranjeras; ya no basta con copiar los diseños arquitectónicos de los edificios de Europa; ya no basta con todo ello, ahora también debemos hablar su idioma… y al movernos por esta vía nos olvidamos de nuestros pueblos que nos dieron origen, se los tapa para que no los veamos, se nos entretiene para que los olvidemos, el mismo caso queda para la clase obrera y los sectores más afectados por la distribución de las riquezas. (¿Nos debemos olvidar de nosotros mismos para ser lo que los otros quieren que seamos?)

     Este asunto, como muchos de los que tratamos, seguirá abierto para seguir pensando, pues nunca dimos por concluido del todo uno de nuestros artículos, siempre invitamos a la participación, a un diálogo transformador, no lineal sino dialéctico, pues ello, creemos es el único camino a un pensamiento genuino y alternativo.

 

 

 

Bibliografía:

 

Sazbón, José. (1976) Saussure y los fundamentos de la lingüística. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina.

 

Fuente digital:

http://es.wikipedia.org/wiki/Ling%C3%BC%C3%ADstica

 

 

 

 

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laura 04/05/2011 01:34



genial,me intereso mucho este articulo